29 de julio de 2026
Qué regalar a alguien que hace el Camino de Santiago
Guía honesta de regalos para peregrinos: lo que de verdad se usa, lo que sobra en la mochila y el regalo que casi nadie piensa. Con presupuestos desde 5 hasta 60 euros.
Regalarle algo a alguien que se va al Camino de Santiago tiene una trampa: casi todo lo que se te ocurre, o ya lo tiene, o le va a sobrar peso. La regla de oro del peregrino es que la mochila no pase del 10% de su peso corporal, y cada objeto de más se paga en ampollas.
Esta guía está escrita desde O Porriño, un pueblo por el que el Camino Portugués pasa cada mañana. Va ordenada por lo que de verdad se usa.
Regalos que se usan todos los días (10-30 €)
Calcetines de senderismo sin costuras
Poco glamuroso y de lo más agradecido. Las ampollas arruinan más Caminos que la lluvia. Dos pares buenos valen más que seis normales.
Una toalla de microfibra pequeña
Ocupa nada, seca en una hora y en los albergues no siempre hay. De las cosas que el peregrino novato no lleva y el veterano no olvida.
Un bastón plegable
Descarga las rodillas en las bajadas, que es donde se sufre de verdad. Ojo: si viaja en avión, tiene que ir facturado.
Tapones para los oídos
Un albergue con veinte literas es un concierto de ronquidos. Este regalo de tres euros se recuerda toda la vida.
Regalos simbólicos (5-25 €)
La vieira, las medallas conmemorativas o una pulsera del Camino. Son bonitos y baratos, y tienen un problema: no hacen nada. Acaban en un cajón al volver.
Si vas por esta vía, elige algo que se pueda llevar puesto todo el viaje. Lo que se usa durante el Camino se queda asociado al Camino; lo que se guarda, se olvida.
Regalos de experiencia (variable)
Una noche en un albergue con encanto, un masaje al llegar a Santiago, o el transporte de mochila entre etapas — este último es un regalazo para quien va justo de forma física.
Y el regalo en el que casi nadie piensa
Pregúntale a alguien que hizo el Camino hace dos años qué recuerda. Te va a decir "fue increíble" y poco más.
No es falta de emoción: es que los recuerdos se pierden. Las fotos quedan enterradas entre miles en la galería del móvil, sin orden y sin contexto. Las notas se quedan en una servilleta del bar de Arzúa. Y los nombres de los pueblos se mezclan.
Lo que casi nadie regala es una forma de que el Camino no se borre.
Es la idea detrás de Waymino: una pulsera de silicona que se lleva puesta todo el viaje y que, al acercarle el móvil, abre el diario de ese Camino. Fotos, vídeos y notas guardadas por etapa, sin instalar ninguna aplicación. Y al llegar a Santiago se genera un vídeo-recuerdo con el recorrido y los momentos de ese peregrino concreto.
No es un documento oficial ni sustituye a nada del trámite del peregrino. Es el recuerdo, que es otra cosa.
Lo que NO regalar
- Ropa técnica sin saber la talla. Devolverla desde el Camino es imposible.
- Botas nuevas. Se estrenan meses antes, nunca al empezar. Regalar botas para el Camino es regalar ampollas.
- Cualquier cosa pesada. Libros, termos grandes, neceseres completos. Todo eso se acaba dejando en un albergue el tercer día.
- Souvenirs de Santiago antes de salir. Los compra él al llegar, y esa compra forma parte del viaje.
Si el Camino es en 2027, hay una razón para adelantarse
2027 es Año Santo Compostelano: el 25 de julio cae en domingo y se abre la Puerta Santa. En el último Año Santo llegaron a Santiago más de 400.000 peregrinos, y para 2027 se espera aún más gente.
Eso significa albergues llenos y reservas con meses de antelación. Si vas a regalar algo relacionado con un Camino de 2027, hazlo pronto: parte del regalo es que le dé tiempo a organizarse.
¿Preparando el tuyo? 200 pulseras numeradas. El Camino no se acaba en Santiago.
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